EE. UU. en 2025: choques institucionales, parálisis y campaña permanente

El regreso de Donald Trump al poder, el cierre del Gobierno federal y una ola de disputas judiciales marcaron un año de alta tensión política en Washington.

Redacción Negocios Now

En Estados Unidos, el año 2025 estuvo marcado por una intensa confrontación política, institucional y social, en un contexto dominado por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el inicio anticipado de la carrera hacia las elecciones de 2026.

Desde los primeros meses, la agenda de la Administración Trump generó choques con el poder judicial, los gobiernos estatales y el Congreso, configurando un escenario de gobernabilidad tensa y altamente judicializada.

Uno de los episodios más significativos fue el cierre del Gobierno federal, provocado por el estancamiento en el Congreso sobre el presupuesto y los recortes al gasto público.

La falta de acuerdo entre la Casa Blanca y legisladores demócratas —y también entre facciones republicanas— derivó en la suspensión temporal de servicios federales, licencias forzadas para cientos de miles de empleados públicos y retrasos en programas sociales clave.

El impacto fue especialmente fuerte en estados con alta dependencia de asistencia federal, reavivando el debate sobre la gobernabilidad y el costo político de la confrontación legislativa.

Otro de los ejes centrales fue la política migratoria. La Administración impulsó medidas más restrictivas, incluyendo intentos de acelerar deportaciones, limitar el acceso al asilo y reforzar la presencia de fuerzas federales en estados y ciudades con políticas de “santuario”.

Estas decisiones provocaron múltiples demandas y bloqueos judiciales. La Corte Suprema intervino en varios casos clave, entre ellos la negativa a autorizar el despliegue de la Guardia Nacional en Illinois sin el aval estatal, una decisión que reforzó los límites al poder presidencial.

La relación entre la Casa Blanca y el sistema judicial fue, de hecho, uno de los rasgos más destacados del año. Tribunales federales frenaron decretos ejecutivos relacionados con inmigración, gasto público y autoridad militar interna.

Al mismo tiempo, sectores conservadores denunciaron lo que calificaron como “activismo judicial”, alimentando un debate sobre la separación de poderes que atravesó todo 2025.

En el plano económico, la política también estuvo muy presente. Aunque el crecimiento se mantuvo sólido en varios trimestres, la inflación persistente y el alto costo de vida siguieron siendo temas sensibles.

El Gobierno defendió su enfoque de desregulación y recortes selectivos, mientras que demócratas y algunos republicanos moderados criticaron los ajustes a programas sociales como SNAP y otras ayudas federales. Estos recortes generaron preocupación en estados del Medio Oeste y del Sur, donde el impacto social fue más visible.

El Congreso, por su parte, vivió un año de parálisis relativa. La polarización dificultó acuerdos amplios, incluso en temas tradicionalmente bipartidistas, como el presupuesto o la política exterior.

Aun así, se aprobaron paquetes clave relacionados con defensa, competencia tecnológica frente a China y regulación limitada de la inteligencia artificial, un asunto que ganó peso político en 2025.

En política exterior, Estados Unidos mantuvo una línea firme en apoyo a aliados estratégicos, pero con mayor énfasis en el gasto interno y el repliegue de ciertos compromisos multilaterales.

La retórica nacionalista volvió a ocupar un lugar central en los discursos presidenciales, reforzando la división con sectores progresistas y con socios internacionales tradicionales.

En síntesis, 2025 fue un año de consolidación de un clima político áspero, con instituciones sometidas a fuerte presión y un país en campaña casi permanente. Más que resolver tensiones, el año dejó planteados los grandes debates que marcarán el rumbo de Estados Unidos en la antesala electoral de 2026.