Redacción Negocios Now
La reanudación de los pagos de préstamos estudiantiles en Estados Unidos está comenzando a generar efectos visibles no sólo en los bolsillos de millones de personas, sino también en el conjunto de la economía. Tras más de tres años de suspensión por la pandemia, millones de prestatarios enfrentan nuevamente sus obligaciones financieras, en un contexto marcado por la inflación, la incertidumbre laboral y el encarecimiento del crédito.
Un retorno con consecuencias
Desde marzo de 2020, el Gobierno federal implementó una pausa en los pagos de los préstamos estudiantiles federales como parte de las medidas de alivio por la pandemia. Esto permitió a aproximadamente 40 millones de prestatarios posponer sus pagos sin acumular intereses. Sin embargo, en octubre de 2023, esa tregua llegó a su fin.
El resultado ha sido inmediato. Según datos del Departamento de Educación y la Reserva Federal, más de 5.6 millones de personas fueron clasificadas como morosas en el primer trimestre de 2025, lo que significa que han dejado de pagar sus préstamos después de 30 días de vencimiento. Este número podría seguir creciendo a medida que más prestatarios enfrentan dificultades para reincorporar estos pagos a su presupuesto mensual.
Menos consumo, más presión
Volver a pagar entre $200 y $500 mensuales (la cifra varía según el tipo de préstamo y el ingreso del deudor) implica que esos recursos ya no se destinan al consumo. Es decir, menos gasto en restaurantes, compras, entretenimiento o, incluso, vivienda, sectores que dependen directamente del dinamismo del gasto de los hogares.
“El efecto es comparable a un aumento de impuestos para millones de jóvenes adultos”, señala Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, citado por The Wall Street Journal. “Se trata de un golpe directo al consumo discrecional, y eso ralentiza la economía”.
Algunos minoristas ya están notando el impacto. Empresas como Target y Best Buy han reportado una caída en el gasto de consumidores jóvenes, al tiempo que aumentan las compras en tiendas de descuento o productos de marcas propias.
Impacto en el crédito y la salud financiera
Además del efecto directo sobre el gasto, el retraso en los pagos afecta negativamente los puntajes de crédito, dificultando el acceso a préstamos para automóviles, hipotecas o tarjetas de crédito. Esto puede desencadenar un efecto dominó, debilitando el poder adquisitivo y aumentando la inseguridad financiera.
También hay señales de que algunos prestatarios están recurriendo al crédito para poder afrontar el regreso de las cuotas. Un informe reciente de TransUnion mostró un aumento en la deuda de tarjetas de crédito entre los jóvenes de 25 a 34 años, el grupo más afectado por los préstamos estudiantiles.
Con una deuda estudiantil que supera los 1.7 billones de dólares, expertos opinan que la crisis de los préstamos estudiantiles es un problema estructural, pues el costo de la educación superior sigue aumentando, mientras que los salarios no crecen al mismo ritmo.