Redacción Negocios Now
Mientras la economía de Estados Unidos presume de un fuerte crecimiento del PIB impulsado por inversiones en centros de datos e inteligencia artificial, varios sectores clave del mercado laboral muestran señales de debilidad en la creación de empleo.
Incluso, detrás de una tasa de desempleo todavía baja, los datos oficiales revelan un panorama mucho menos sólido de lo que sugieren los titulares.
Según cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el empleo total en el país creció apenas un 0.8 % en los 12 meses terminados en septiembre.
Ese incremento, sin embargo, está altamente concentrado en rubros menos sensibles al ciclo económico, como salud, gobierno estatal y local, y otros servicios que suelen mantener su actividad incluso en tiempos de turbulencia.
En otras palabras, los sectores que tradicionalmente actúan como “motores” del mercado laboral —aquellos más vinculados al pulso de la economía real— están aportando poco o nada al crecimiento del empleo.
Manufactura y empleos temporales, en retroceso
El caso más evidente es la manufactura. El empleo industrial cayó un 0.7 % en el último año, a pesar de que la Administración Trump ha defendido los aranceles como herramienta para proteger y, en teoría, revitalizar la producción nacional.
En la práctica, las pérdidas de puestos en manufactura comenzaron mucho antes de la actual guerra comercial y ya suman más de dos años de caídas interanuales.
Otro indicador preocupante es el empleo en servicios temporales, una categoría que suele anticipar cambios en la demanda de mano de obra: cuando las empresas se sienten más confiadas, contratan más trabajadores temporales; cuando se preparan para tiempos difíciles, recortan primero esos puestos.
Hoy, el empleo en temporary help está un 3 % por debajo del nivel de hace un año y acumula tres años consecutivos de pérdidas. Esta tendencia refuerza la idea de que muchas compañías están siendo cautelosas con nuevas contrataciones, a pesar del crecimiento del PIB.
Transporte, logística y comercio al por mayor avanzan a paso lento
Dos sectores que suelen moverse en paralelo al ritmo general de la economía —transporte y almacenamiento, y comercio mayorista— también dan señales de debilidad.
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Transporte y almacenamiento apenas crecieron un 0.6 % en empleo en el último año,
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mientras que el comercio al por mayor avanzó un tímido 0.2 %, ambas cifras por debajo del crecimiento general del empleo.
Si la actividad económica estuviera tan robusta en todos los frentes como lo indica el PIB, sería razonable esperar más dinamismo en áreas como transporte de mercancías, logística y distribución mayorista, que dependen directamente del comercio y del consumo. El hecho de que estas ramas se queden atrás apunta a una recuperación desigual, donde algunos sectores avanzan y otros se estancan.
El peso de la salud y el sector público
Frente al enfriamiento de estos motores tradicionales, la expansión del empleo proviene sobre todo de sectores menos cíclicos: salud, asistencia social y gobierno estatal y local. En conjunto, estos rubros han aportado más del 100 % de las nuevas plazas netas creadas este año, porque otras áreas han restado empleos o se han quedado prácticamente planas.
Esta composición del crecimiento laboral sugiere una economía que depende cada vez más de sectores de “demanda estructural” —como la atención médica y los servicios públicos— y menos de las actividades productivas privadas que, históricamente, han marcado el compás de los ciclos de expansión.
IA, automatización y un mercado laboral vulnerable
Aunque el artículo de Axios subraya que esta debilidad en sectores clave no parece deberse todavía a una disrupción masiva por la inteligencia artificial, el contexto tecnológico importa.
Un informe del McKinsey Global Institute estima que la IA y la robótica podrían automatizar hasta el 57 % de las horas de trabajo en Estados Unidos en el futuro, lo que incrementa la incertidumbre sobre la demanda de empleo en muchas industrias.
Por ahora, el auge de la inversión en centros de datos y tecnologías de IA no se ha traducido en una ola amplia de contrataciones en los sectores más sensibles al ciclo económico. Más bien, el mercado laboral se apoya en actividades “defensivas” —salud, gobierno, servicios sociales— mientras manufactura, logística y empleo temporal se debilitan.
El resultado es un mercado de trabajo que, visto desde la tasa de desempleo, parece resistente, pero que en sus entrañas muestra una estructura frágil: menos generación de empleo en los sectores que suelen impulsar las expansiones y más peso en áreas que reflejan necesidades básicas y permanentes, pero menos dinamismo económico.