Redacción Negocios Now
Alrededor del 80 % de los propietarios afirma que los gastos en energía afectan de manera significativa, ya sea moderada o severamente, la operación de sus empresas, de acuerdo con la más reciente Encuesta de Energía para Pequeñas Empresas publicada por la National Federation of Independent Business (NFIB).
El estudio revela que los empresarios cuentan con pocas herramientas efectivas para mitigar estos incrementos. Más de la mitad (58 %) ha optado por absorber el impacto reduciendo sus ganancias, mientras que un 52 % ha trasladado parte de los costos a los consumidores mediante aumentos de precios. Solo un 8% aseguró que sus costos energéticos no han aumentado en los últimos tres años.
Entre ese reducido grupo que logró estabilizar gastos, el 26 % disminuyó su consumo total de energía y el 23 % invirtió en equipos o iluminación más eficientes. Apenas el 8 % cambió a fuentes energéticas más económicas, mientras que un 38 % indicó que sus costos se mantuvieron estables simplemente porque las tarifas que paga no registraron incrementos.
El informe también detalla que los gastos en calefacción y refrigeración representan la principal carga energética para los pequeños negocios, seguidos por la operación de equipos y procesos productivos. En tercer lugar aparecen los vehículos, lo que refleja la diversidad de necesidades energéticas según el tipo de empresa.
En el ámbito del transporte, dos tercios de los propietarios consideran que la eficiencia energética es un factor relevante al momento de reemplazar vehículos. Sin embargo, la adopción de modelos eléctricos o híbridos sigue siendo limitada. En lugar de renovar flotas, muchos empresarios han optado por ajustes operativos: reducir el uso de vehículos, reorganizar rutas, incrementar el mantenimiento preventivo o negociar mejores condiciones con proveedores de combustible.
La confiabilidad del suministro eléctrico surge como otro desafío crítico. Dos tercios de los encuestados experimentaron al menos un apagón durante el último año. En la mayoría de los casos (55 %), la causa fue una falla en equipos y no eventos climáticos (15 %); un 28 % no pudo determinar el origen. Estas interrupciones representan riesgos directos para la productividad y los ingresos, especialmente en sectores que dependen de operación continua.
En cuanto a los centros de datos y su posible impacto en las tarifas eléctricas, la percepción es limitada. Solo el 5 % de los propietarios considera que estas instalaciones han encarecido su factura eléctrica, mientras que el 42 % no observa impacto alguno y el 53 % no está seguro.
La encuesta concluye que la mayoría de los pequeños negocios utiliza múltiples fuentes de energía, todas contribuyendo a elevar los costos operativos. La electricidad es la fuente más empleada y también la que concentra el mayor porcentaje de usuarios que la consideran al menos un problema moderado debido a su precio.
En materia ambiental, el reciclaje es una práctica extendida y predominantemente voluntaria. Papel, cartón, metal y vidrio son los materiales más reciclados en las pequeñas empresas.
Al presentar el informe, Holly Wade, directora ejecutiva del Centro de Investigación de la NFIB, subrayó que “las pequeñas empresas están altamente expuestas al aumento de los costos de energía, tienen flexibilidad limitada para reducir gastos y experimentan impactos operativos y financieros directos”. Añadió que, a medida que los propietarios intentan absorber estos costos, “su capacidad para contratar, retener talento y crecer puede verse limitada”.
La NFIB sostiene que estos hallazgos evidencian cómo los costos energéticos se han convertido en un factor estructural que condiciona la expansión, la inversión y la creación de empleo en el sector de pequeñas empresas, un pilar fundamental de la economía estadounidense.