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Confianza en las elecciones de EE. UU. cae a su nivel más bajo desde 2020

De acuerdo con un reciente estudio, por primera vez demócratas y republicanos muestran niveles similares de desconfianza en el proceso electoral.

Urnas electorales que representan la confianza de los estadounidenses en las elecciones
Urnas electorales que representan la confianza de los estadounidenses en las elecciones

Redacción Negocios Now

Según una nueva encuesta del Pew Research Center, realizada entre 3,554 adultos, la confianza de los estadounidenses en la imparcialidad y precisión de las próximas elecciones de medio mandato continúa debilitándose, es decir, apenas el 55% de los consultados considera que los comicios de noviembre serán justos y precisos, el nivel más bajo registrado antes de unas elecciones nacionales desde 2020.

Menor confianza que en elecciones anteriores

El descenso es evidente al comparar los resultados con procesos electorales recientes. En 2024, el 61% de los estadounidenses confiaba en la integridad de las elecciones; en 2022 la cifra alcanzaba el 64%, mientras que en 2020 era del 59%. La caída refleja un deterioro gradual de la confianza pública en el sistema electoral estadounidense.

No obstante, el estudio muestra un cambio llamativo: la tradicional brecha partidista prácticamente desapareció. Actualmente, el 55% de los republicanos y simpatizantes del Partido Republicano afirma confiar en que las elecciones serán justas y precisas, una mejora frente al 47% registrado en 2024. Entre los demócratas y quienes se identifican con ese partido, la confianza cayó hasta el 58%, muy por debajo del 77% reportado hace dos años.

Diferentes preocupaciones según la afiliación política

Aunque ambos partidos muestran niveles similares de confianza en el resultado general, sus preocupaciones son muy distintas.

El 83% de los republicanos considera que todos los ciudadanos elegibles podrán votar si así lo desean, frente al 53% de los demócratas. En cambio, cuando se les pregunta si el sistema impide que personas no elegibles emitan su voto, ocurre lo contrario: el 79% de los demócratas cree que las elecciones logran ese objetivo, mientras que solo el 37% de los republicanos comparte esa percepción.

Estas diferencias reflejan que ambos partidos evalúan la integridad electoral desde preocupaciones distintas: los demócratas muestran mayor inquietud por el acceso al voto, mientras que los republicanos ponen más énfasis en prevenir la participación de votantes no elegibles.

El acceso al voto sigue siendo una prioridad

Pese a la polarización política, existe un amplio consenso sobre algunos principios básicos del sistema electoral. El 90% de los estadounidenses considera importante que ningún votante elegible sea impedido de votar, mientras que el 85% cree que es fundamental evitar que personas no elegibles participen en las elecciones. El respaldo a ambos principios supera ampliamente las diferencias partidistas.

La edad y la educación influyen en la confianza

La encuesta también identifica diferencias demográficas. Los estadounidenses mayores expresan más confianza que los jóvenes en el proceso electoral. Entre quienes tienen 65 años o más, el 66% cree que las elecciones serán justas y precisas, frente al 50% de los adultos entre 18 y 29 años.

Asimismo, las personas con estudios universitarios muestran niveles de confianza superiores (61%) respecto a quienes no poseen un título universitario (52%).

Un desafío para la credibilidad democrática

A pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre, los resultados reflejan que la confianza en el sistema electoral continúa siendo un desafío para la democracia estadounidense. Aunque la distancia entre republicanos y demócratas sobre la imparcialidad de las elecciones se ha reducido considerablemente, persisten profundas diferencias respecto a los principales riesgos que enfrenta el proceso de votación.

El estudio sugiere que restaurar la confianza pública no dependerá únicamente de garantizar elecciones seguras y transparentes, sino también de responder a las preocupaciones específicas que cada sector político mantiene sobre el funcionamiento del sistema electoral.

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