Redacción Negocios Now
La confianza de los consumidores estadounidenses registró en septiembre una nueva caída, alcanzando su nivel más bajo desde abril de 2025, según informó The Conference Board. El índice general de confianza del consumidor se situó en 94,2 puntos, descendiendo 3,6 puntos respecto al mes anterior.
La caída estuvo impulsada principalmente por un fuerte deterioro en la percepción de la situación económica actual, medida a través del Índice de Situación Actual, que retrocedió siete puntos hasta los 125,4. Por su parte, el Índice de Expectativas, que refleja la visión de los consumidores sobre ingresos, empleo y condiciones empresariales a corto plazo, bajó 1,3 puntos hasta 73,4, manteniéndose por debajo del umbral de 80 que habitualmente se asocia con una recesión inminente desde febrero de este año.
Stephanie Guichard, economista senior de The Conference Board, señaló que el descenso se explica por una percepción negativa del mercado laboral y de las condiciones empresariales. “El componente de situación actual registró su mayor caída en un año. La evaluación de los consumidores sobre la disponibilidad de empleos cayó por noveno mes consecutivo, alcanzando un mínimo histórico en varios años, lo que coincide con la disminución en las vacantes de empleo”, explicó.
Pese a este panorama, Guichard indicó que las expectativas a futuro se debilitaron solo ligeramente: mientras los estadounidenses se muestran algo más pesimistas sobre la disponibilidad de empleos y la situación empresarial, el optimismo respecto a los ingresos futuros aumentó, lo que ayudó a mitigar la caída general del índice de expectativas.
El estudio también revela diferencias por grupo demográfico. La confianza aumentó entre los consumidores menores de 35 años, pero disminuyó entre los mayores de esa edad. En términos de ingresos, la evolución fue desigual, sin un patrón claro; la confianza se mantuvo por encima de los mínimos de abril para la mayoría de los hogares, excepto para quienes perciben ingresos entre 25,000 y 35,000 dólares anuales y los que superan los 200,000 dólares. Políticamente, demócratas y republicanos mostraron ligeros incrementos en la confianza, mientras que los independientes registraron un descenso considerable.
El tema de los precios y la inflación volvió a ocupar el primer lugar en las respuestas escritas de los consumidores, reemplazando a las tarifas comerciales como principal preocupación económica. La expectativa promedio de inflación a 12 meses bajó levemente de 6,1 % en agosto a 5,8 % en septiembre, permaneciendo por encima del 5 % registrado a finales de 2024. Las menciones sobre empleo y situación laboral aumentaron a niveles no vistos desde agosto de 2024, con un tono mayormente negativo en relación con la situación actual.
En cuanto a los planes de consumo, se registró un descenso en la intención de comprar automóviles, tanto nuevos como usados, mientras que las compras de viviendas alcanzaron un máximo de cuatro meses. Las intenciones de adquirir bienes duraderos variaron según el tipo de producto: la compra de televisores y secadoras aumentó, mientras que la de refrigeradores disminuyó. Las compras de electrónica, especialmente smartphones, mostraron una tendencia al alza. Por el contrario, los planes de adquisición de servicios, particularmente relacionados con viajes, se redujeron, con las vacaciones internacionales registrando la caída más significativa desde abril.
La percepción sobre las condiciones empresariales y del mercado laboral también se debilitó. Solo el 19,5 % de los consumidores consideró que la situación de los negocios era “buena”, frente al 21,8 % de agosto, mientras que el 15,4 % la calificó de “mala”. Respecto al empleo, el 26,9 % percibió que los puestos eran “abundantes”, frente al 30,2 % del mes anterior, y el 19,1 % opinó que los empleos eran difíciles de conseguir. La percepción sobre las finanzas familiares también mostró señales de deterioro, con la situación actual registrando la mayor caída mensual desde que se comenzó a recopilar esta información en julio de 2022.
Por último, la encuesta señala que más estadounidenses consideran probable que el país ya esté en recesión o que la misma se materialice en los próximos 12 meses. A pesar de ciertos aspectos positivos en las expectativas de ingresos y precios de acciones, la tendencia general refleja un consumidor preocupado y más cauteloso frente a la economía estadounidense, con una percepción de incertidumbre que podría afectar las decisiones de gasto en los próximos meses.