Cómo ahorrar mucho más en función de tu retiro

Aunque muchos llegan a la jubilación con menos recursos de los recomendados, es posible sentar bases con decisiones financieras estratégicas.

Redacción Negocios Now

Construir un ahorro para el retiro desde cero puede parecer una meta lejana o incluso inalcanzable, especialmente para quienes comienzan tarde o han atravesado años de inestabilidad financiera. Sin embargo, 2026 puede ser un buen punto de partida, si se adoptan hábitos claros y sostenidos.

Datos de la Reserva Federal muestran que el ahorro promedio de los estadounidenses entre 65 y 74 años ronda los 200,000 dólares, una cifra muy por debajo de lo que estimaciones privadas consideran necesario para una jubilación cómoda. Esa brecha deja claro que la planificación temprana —o incluso tardía, pero disciplinada— es clave.

El primer paso es ordenar las finanzas personales. Elaborar un presupuesto realista permite identificar cuánto dinero entra, cuánto sale y, sobre todo, cuánto se puede destinar al ahorro. Una metodología común es dividir los ingresos en tres grandes rubros: gastos esenciales, gastos discrecionales y ahorro.

Para quienes comienzan a ahorrar a partir de los 40 años, los especialistas recomiendan destinar un porcentaje mayor de los ingresos al ahorro, idealmente cercano al 20 %, para compensar el tiempo perdido.

Reducir deudas es el siguiente pilar. Antes de pensar en invertir agresivamente, es fundamental eliminar deudas de alto interés, como tarjetas de crédito o préstamos de consumo. Cancelarlas equivale, en la práctica, a obtener un rendimiento inmediato, ya que se deja de pagar intereses elevados que erosionan el ingreso mensual. Con excepción de la hipoteca, disminuir la carga de deuda libera recursos que luego pueden redirigirse al ahorro de largo plazo.

Una vez que el presupuesto está bajo control y las deudas comienzan a reducirse, el siguiente paso es abrir una cuenta de retiro. Para quienes tienen acceso a un plan patrocinado por su empleador, como un 401(k), comenzar a aportar lo antes posible es clave, especialmente si la empresa ofrece contribuciones equivalentes.

En 2026, los límites anuales de aportación permiten acumular montos relevantes si se mantiene la constancia. Para quienes trabajan por cuenta propia o no cuentan con este tipo de planes, las cuentas individuales de retiro, tradicionales o Roth, ofrecen alternativas flexibles con beneficios fiscales distintos según la edad y la situación tributaria.

La estrategia de inversión también debe adaptarse a la etapa de vida. A grandes rasgos, las carteras de retiro suelen combinar acciones, bonos y otros instrumentos para equilibrar crecimiento y estabilidad. Las personas más jóvenes pueden asumir mayor riesgo en busca de rendimientos más altos, mientras que quienes están más cerca de la jubilación suelen priorizar la preservación del capital. Lo importante es entender que invertir no es un evento único, sino un proceso que debe revisarse periódicamente.

Empezar desde cero no significa estar condenado a un retiro precario. Con disciplina, planificación y decisiones informadas, incluso quienes hoy no tienen ahorros pueden construir, paso a paso, una base financiera más sólida para el futuro. El factor decisivo no es cuánto se tiene hoy, sino la constancia con la que se empieza a ahorrar a partir de ahora.