Redacción Negocios Now
Los vuelos de deportación desde el remoto centro de detención migratoria en los Everglades, conocido como la “Alligator Alcatraz”, comenzaron hace pocos días, informó el gobernador de Florida, Ron DeSantis.
Los vuelos, operados por el Departamento de Seguridad Nacional, han trasladado a aproximadamente 100 personas detenidas desde ese centro de detención migratoria hacia otros países, afirmó DeSantis, quien anticipa que esa cifra aumentará pronto.
“Creo que van a ver que los números subirán drásticamente”, dijo el gobernador en una conferencia de prensa cerca del centro de detención ubicado en el sur de Florida. Funcionarios indicaron que hasta ahora han salido entre dos y tres vuelos desde el lugar, aunque no especificaron los destinos de esos traslados.
Críticos han denunciado que el centro es cruel e inhumano. Sin embargo, DeSantis y otros funcionarios republicanos lo han defendido como parte de los esfuerzos del estado para respaldar la ofensiva del presidente Donald Trump contra la inmigración ilegal. La construcción del centro en pleno corazón de los Everglades, así como el apodo inspirado en la famosa prisión federal, fueron concebidos como medidas disuasorias, según explicaron DeSantis y otros líderes.
La Casa Blanca ha destacado con satisfacción la ubicación remota del lugar —a unos 80 kilómetros al oeste de Miami— y el hecho de que esté rodeado de caimanes y pitones. El mensaje que se quiere enviar tanto a los detenidos como al resto del mundo es claro: habrá consecuencias graves, si no se respetan las leyes migratorias de Estados Unidos.
El centro fue construido en tan solo ocho días, abarcando una superficie de 26 kilómetros cuadrados dentro de los Everglades. Cuenta con más de 200 cámaras de seguridad, más de ocho kilómetros de alambrado con púas y 400 agentes encargados de la vigilancia.
Actualmente, alberga a unas 2,000 personas, aunque podría duplicar su capacidad, indicó Kevin Guthrie, director de Manejo de Emergencias del estado de Florida.