Esteban Montero, Negocios Now
A pesar del enfriamiento de la economía global, los CEO mantienen la confianza en la solidez de sus empresas. Así lo revela una nueva encuesta que muestra un contraste entre el optimismo interno de los líderes empresariales y la cautela con la que observan el entorno económico mundial al inicio de 2026.
De acuerdo con la encuesta trimestral más reciente sobre perspectivas de CEO, elaborada por EY-Parthenon, los principales directores ejecutivos del mundo arrancan el año con una percepción dividida: confían en la evolución de sus propias compañías, pero se muestran más reservados respecto al rumbo de la economía global. El estudio recoge la opinión de 1,200 líderes empresariales en 21 países.
El informe indica que, incluso en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y crecimiento moderado, la mayoría de los CEO considera que sus organizaciones están mejor preparadas para adaptarse y mantener resultados positivos, gracias a su capacidad de tomar decisiones con rapidez, optimizar procesos y ajustar estrategias ante cambios externos.
Optimismo empresarial frente a un entorno desafiante
De acuerdo con los resultados, cerca de nueve de cada diez ejecutivos anticipan mejoras en los ingresos, la rentabilidad y la productividad durante 2026. Este optimismo contrasta con el reconocimiento de presiones crecientes en los costos operativos, particularmente en rubros como energía, salarios y cumplimiento regulatorio, que más de la mitad de los encuestados espera que sigan al alza.
La brecha entre la confianza en el desempeño corporativo y la cautela ante la economía mundial refleja una percepción clara: los líderes consideran que tienen mayor control sobre las decisiones internas que sobre los factores macroeconómicos. En ese sentido, la transformación organizacional se presenta como una herramienta clave para amortiguar riesgos externos.
Menor confianza en el crecimiento global
El estudio también muestra un ajuste a la baja en el índice de confianza general de los CEO hacia finales de 2025, lo que evidencia una lectura más prudente del entorno internacional. Entre las principales preocupaciones destacan la desaceleración del crecimiento económico global y la dificultad para trasladar el aumento de costos a los precios finales, en un escenario en el que consumidores y empresas se muestran más sensibles al valor.
Las proyecciones económicas de EY-Parthenon apuntan a un crecimiento del PIB mundial ligeramente menor en 2026 frente al año previo, lo que refuerza la percepción de un ciclo económico más contenido. Este contexto ha llevado a los líderes empresariales a replantear prioridades y a enfocarse en variables que dependen directamente de su gestión.
Inteligencia artificial y eficiencia como motores clave
Pese a la incertidumbre, los CEO identifican oportunidades claras para impulsar el crecimiento. La adopción de inteligencia artificial, el desarrollo de talento y la mejora de la eficiencia operativa figuran entre los principales impulsores estratégicos para los próximos meses. Más de cuatro de cada diez ejecutivos señalan la optimización de operaciones y el aumento de la productividad como prioridades centrales.
En este marco, muchos líderes consideran que están mejor preparados que en ciclos anteriores para enfrentar escenarios complejos. La encuesta muestra que es más probable que las empresas aceleren inversiones ante cambios geopolíticos o de política comercial, en lugar de frenarlas, lo que sugiere una actitud más proactiva frente al riesgo.
Decisiones firmes en tiempos de incertidumbre
Para la alta dirección de EY, el mensaje es claro: la incertidumbre no necesariamente paraliza la toma de decisiones. Janet Truncale, presidenta y directora ejecutiva global de la firma, ha señalado que los líderes más efectivos son aquellos que actúan con rapidez, incorporan nuevas tecnologías y fortalecen la colaboración interna y externa para generar ventajas competitivas.
De cara a 2026, el reto para los CEO será mantener ese equilibrio entre prudencia macroeconómica y ambición empresarial. En un entorno global menos predecible, la capacidad de innovar, invertir en talento y ejecutar estrategias con disciplina se perfila como el factor decisivo para sostener el crecimiento.