Redacción Negocios Now
La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una extensión por tres años de los créditos fiscales del Affordable Care Act (ACA), conocido como Obamacare, que habían expirado a finales del año pasado. La iniciativa avanzó gracias a un inusual respaldo bipartidista, con 17 legisladores republicanos sumándose a todos los demócratas para sacar adelante la medida.
La votación terminó 230 a 196 y, aunque el proyecto difícilmente será aprobado por el Senado tal como está redactado, varios congresistas lo consideran un primer paso clave para destrabar una negociación más amplia sobre el costo de la atención médica en Estados Unidos.
Los créditos fiscales del ACA subsidian las primas de seguros médicos para millones de personas que contratan su cobertura a través de los mercados estatales. Diversos análisis advirtieron que, sin estos apoyos, las primas podrían duplicarse para muchos beneficiarios, afectando especialmente a familias de ingresos medios.
El representante demócrata Tom Suozzi, de Nueva York, celebró el resultado como un avance concreto en un tema estancado. Señaló que, tras esta votación, el foco pasará a identificar puntos de consenso en el Senado que permitan alcanzar un acuerdo viable en los próximos días.
La aprobación llega tras semanas de tensión política. El tema de los créditos fiscales fue uno de los ejes del reciente cierre del gobierno federal, que se extendió hasta noviembre y se convirtió en el más largo de la historia. En ese momento, un grupo reducido de demócratas del Senado rompió filas para poner fin al cierre sin lograr la renovación de los subsidios, lo que llevó a los demócratas de la Cámara a impulsar su propia estrategia legislativa.
Para forzar la votación, el líder de la minoría demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, recurrió a una petición de descargo, un mecanismo poco habitual que permite llevar un proyecto al pleno sin el aval de la dirigencia. Cuatro republicanos moderados se sumaron inicialmente a esa maniobra, argumentando que extender los créditos sin reformas era preferible a permitir que desaparecieran por completo.
Entre ellos estuvo el republicano Mike Lawler, quien explicó que, tras el cierre del gobierno, se intentó negociar una extensión acompañada de reformas, pero ante la falta de avances, la única alternativa fue apoyar la extensión directa por tres años. Estos legisladores confían ahora en que el proyecto aprobado sirva como vehículo para una solución negociada en el Senado.
En la Cámara Alta, los intentos previos no prosperaron. Una propuesta demócrata para extender los créditos por tres años fue rechazada, al igual que un plan alternativo republicano que planteaba canalizar los fondos a través de cuentas de ahorro para la salud. Sin embargo, senadores de ambos partidos han expresado disposición a seguir negociando.
La senadora republicana Susan Collins, de Maine, confirmó que continúan los esfuerzos para alcanzar un compromiso. Entre las ideas que se discuten figura una extensión por dos años con reformas graduales, nuevos límites de elegibilidad basados en ingresos, una prima mínima mensual y sanciones a aseguradoras que incurran en prácticas fraudulentas. También se evalúa ampliar el período de inscripción abierta y ofrecer, en una segunda etapa, planes de menor costo vinculados a cuentas de ahorro para la salud.
Tras una reunión bicameral de legisladores moderados, varios anticiparon que el texto de un posible acuerdo podría conocerse la próxima semana. Mientras tanto, los demócratas de la Cámara insisten en que su prioridad inmediata sigue siendo garantizar la continuidad de los créditos fiscales del ACA para evitar un impacto directo en los bolsillos de millones de estadounidenses.