Boom de centros de datos de IA se convierte en campo de batalla político en EE. UU.

El consumo de electricidad y agua, el impacto ambiental y el temor a que los usuarios terminen pagando mayores costos están impulsando nuevas restricciones.

Redacción Negocios Now

El rápido crecimiento de los centros de datos utilizados para desarrollar y operar sistemas de inteligencia artificial está dejando de ser únicamente un asunto tecnológico y económico para convertirse en un tema político de primer orden en Estados Unidos.

Gobernadores y legisladores de ambos partidos están aumentando la presión sobre las empresas tecnológicas, mientras comunidades locales cuestionan el impacto que estas enormes instalaciones pueden tener sobre el suministro eléctrico, el agua, el medioambiente y las facturas de los consumidores. La controversia está adquiriendo además mayor importancia a medida que se acercan las elecciones de medio término de noviembre.

Pennsylvania da un giro a su política

Uno de los acontecimientos más recientes ocurrió este martes en Pennsylvania, donde el gobernador demócrata Josh Shapiro firmó una orden ejecutiva que establece nuevas restricciones para los centros de datos.

La medida elimina estas instalaciones del programa estatal de permisos acelerados y exige mayores estándares de transparencia y protección ambiental. También establece que los desarrolladores deberán demostrar cómo cubrirán los costos de la electricidad que necesitan sus proyectos, evitando trasladarlos a otros usuarios.

Shapiro ha defendido las nuevas reglas como una manera de proteger a los residentes frente a posibles aumentos de los costos de los servicios públicos y reducir el impacto ambiental de los centros de datos.

El gobernador también ha cuestionado la gran cantidad de proyectos que se anuncian sin contar todavía con todos los permisos o compromisos necesarios. Según su administración, existen más de 100 propuestas de centros de datos en Pennsylvania, pero solamente cinco cuentan actualmente con permisos completos.

Un problema que cruza las líneas partidistas

La oposición a algunos proyectos de centros de datos no encaja fácilmente en la división tradicional entre demócratas y republicanos.

En Pennsylvania, por ejemplo, Shapiro ha endurecido su posición mientras su rival republicana Stacy Garrity también ha criticado el impacto de la expansión de estas instalaciones. En Texas, el gobernador republicano Greg Abbott, que anteriormente promovió al estado como un centro para el desarrollo de inteligencia artificial, también ha pedido mayores controles ante las presiones que la industria está ejerciendo sobre la red eléctrica.

Otros estados también están tomando medidas. Nueva York ha impuesto una pausa de un año para determinados grandes centros de datos, Arizona ha detenido una exención fiscal relacionada con estas instalaciones e Illinois ha puesto en pausa incentivos fiscales mientras evalúa estándares más estrictos.

¿Quién paga la electricidad?

Uno de los principales puntos de conflicto es el costo energético. Los centros de datos que procesan inteligencia artificial requieren enormes cantidades de electricidad. Su expansión está obligando a las empresas de servicios públicos y a los gobiernos a planificar nuevas líneas de transmisión, generación eléctrica y otras infraestructuras.

El debate político gira alrededor de una pregunta sencilla: ¿deben pagar las compañías tecnológicas por la infraestructura adicional que necesitan o parte de ese costo terminará siendo asumido por los demás consumidores?

Algunos estados están intentando responder mediante nuevas tarifas, requisitos de información y normas que obligan a los desarrolladores a asumir una mayor proporción de los costos. A comienzos de 2026, legisladores de al menos 27 estados impulsaban iniciativas relacionadas con los costos de energía y posibles moratorias para nuevos centros de datos.

El agua también está en el centro de la discusión

La electricidad no es el único recurso que preocupa a las comunidades. Los centros de datos también pueden requerir grandes cantidades de agua para sus sistemas de refrigeración. Por ello, las autoridades locales están examinando el impacto que estas instalaciones podrían tener en regiones donde el agua ya es un recurso limitado.

A esto se suman preocupaciones por el ruido, las emisiones, el tráfico y la transformación de zonas rurales en grandes complejos industriales.

La economía frente al costo para las comunidades

Las empresas tecnológicas y sus defensores argumentan que los centros de datos representan una oportunidad económica para Estados Unidos. La construcción de estas instalaciones puede generar inversiones multimillonarias, empleos y nuevos ingresos fiscales.

Sin embargo, los opositores cuestionan si esos beneficios compensan los costos de infraestructura y los posibles efectos sobre las comunidades.

El debate también está obligando a los políticos a revisar incentivos que anteriormente utilizaban para atraer a las compañías tecnológicas. Lo que antes era presentado como una oportunidad para conseguir inversiones y empleos ahora se ha convertido en una cuestión electoral en varios estados.

Un tema que podría pesar en las elecciones

La controversia llega en un momento especialmente delicado para los políticos estadounidenses. Las elecciones de medio término de 2026 se celebrarán en noviembre y los centros de datos ya están apareciendo como un asunto relevante en algunas campañas para gobernador.

En Illinois, por ejemplo, el desarrollo de estas instalaciones se ha convertido en un tema de debate entre el gobernador JB Pritzker y su rival republicano, mientras otros estados enfrentan discusiones similares.

El resultado podría marcar una nueva etapa en la relación entre los gobiernos estatales y la industria tecnológica. Para las empresas, el desafío será demostrar que la expansión de la inteligencia artificial puede generar crecimiento económico sin trasladar los costos a las comunidades. Para los políticos, la pregunta será cómo encontrar un equilibrio entre atraer inversiones tecnológicas y proteger a los consumidores que podrían terminar pagando parte de la factura.