“Apagón estadístico” dejó a la mayor economía del mundo prácticamente a ciegas

Este entorno de incertidumbre afecta directamente a emprendedores que piensan abrir un nuevo local o contratar más personal para sus operaciones.

Redacción Negocios Now

El cierre del Gobierno federal de Estados Unidos durante 43 días, el más largo de la historia reciente, no solo paralizó agencias y dejó sin sueldo temporalmente a cientos de miles de empleados públicos, sino que también creó algo mucho más sutil pero igual de peligroso: un “apagón estadístico” que dejó a la mayor economía del mundo prácticamente a ciegas sobre su propia salud.

Durante el cierre, organismos clave como el Bureau of Labor Statistics (BLS), Bureau of Economic Analysis (BEA) y Census Bureau suspendieron la recopilación y publicación de numerosos indicadores.

Así, informes habituales sobre empleo, inflación, PIB, ventas minoristas o pedidos de bienes duraderos se retrasaron, se condensaron o, en algunos casos, simplemente no se producirán.

Medios como Financial TimesInvestopedia han señalado que parte de los datos de septiembre y, sobre todo, de octubre no podrán reconstruirse por completo, especialmente los que dependen de encuestas presenciales y mediciones en tiempo real, como partes del índice de precios al consumidor (CPI).

Esta ausencia de información llega en un momento delicado. De acuerdo con estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) y análisis recogidos por Brookings y ABC News, un cierre de seis semanas puede recortar el crecimiento del PIB anualizado en el cuarto trimestre y dejar pérdidas permanentes de alrededor de 11.000 millones de dólares, aunque parte de la actividad se recupere después. Pero más allá del impacto directo sobre el PIB, el vacío de datos agrava la incertidumbre y complica la toma de decisiones.

Para la Reserva Federal, que ya lidia con una inflación por encima del objetivo del 2 % y señales mixtas en el mercado laboral, la falta de más de 30 informes económicos clave implica decidir tipos de interés con visibilidad reducida.

Sin cifras claras de creación de empleo, salarios reales, consumo y precios, los debates internos se vuelven más intensos: ¿está la economía enfriándose demasiado o sigue sobrecalentada?

La política monetaria, que ya actúa con retraso sobre la economía real, corre el riesgo de ir desfasada si las decisiones se basan en datos incompletos o desactualizados.

Las empresas grandes suelen tener algo más de margen: cuentan con departamentos de análisis, acceso a datos privados y modelos propios de previsión.

Aun así, también se ven obligadas a revisar escenarios, retrasar inversiones o programas de contratación y depender más de indicadores alternativos, como datos de tarjetas de crédito, transporte o consumo energético, que no siempre tienen la misma calidad ni cobertura que las estadísticas oficiales.

Para los pequeños negocios, el problema es aún más agudo. Comercios locales, restaurantes, talleres o proveedores de servicios profesionales no leen todos los días los informes del BLS o la BEA, pero el entorno de incertidumbre les afecta directamente:

  • Los bancos son más cautelosos al conceder crédito si no tienen una visión clara del ciclo económico.

  • Los consumidores, golpeados por la incertidumbre laboral, tienden a contener el gasto discrecional.

  • Los emprendedores piensan dos veces abrir un nuevo local o contratar más personal cuando no hay una narrativa clara sobre hacia dónde va la economía.

Además, el apagón estadístico se produce sobre un sistema ya tensionado. Economistas citados por Financial Times advierten que las agencias estadísticas llevaban años enfrentando recortes de presupuesto y plantillas reducidas, lo que dificulta ponerse al día incluso después de reabrir el Gobierno.

Recuperar parte de los datos atrasados llevará semanas y, en algunos casos, será imposible: las encuestas que no se hicieron a tiempo simplemente se pierden. Para los responsables de política económica, las empresas y los pequeños negocios, esto equivale a conducir de noche, con niebla y con las luces cortas: se puede avanzar, pero el riesgo de equivocarse de camino aumenta de forma notable.