Por Migdalis Pérez
Amanda Moreno-Lake ha aprendido que cada edificio guarda una historia, y que cada emprendedor merece un espacio para desplegar sus alas. En su voz, la metamorfosis de la mariposa se convierte en una declaración de vida: los sueños necesitan incubarse, pero tarde o temprano están destinados a volar.
La empresaria de ascendencia mexicana y socia de Jim Lake Companies, ha convertido los ladrillos de la adversidad en los cimientos de su propio imperio inmobiliario. Comenzó hace mucho, a la corta edad de 18 años, y desde entonces, no ha hecho más que crecer.
Sus padres —originarios de Sabinas, México— vinieron a Estados Unidos con la esperanza de abrirse camino. Ella nació en Dallas, pero, orgullosa donde las haya, asegura ser “bien mexicana”.
Al inicio, se topó con puertas cerradas y miradas de desconfianza, pero en lugar de rendirse, se sostuvo en su fe y en la comunidad que fue encontrando en el camino. “Mi problema era que los bancos a veces no me querían prestar dinero”, recuerda.
Su ferviente empeño, no obstante, le permitió entrar desde muy jovencita al mundo de la Greater Dallas Hispanic Chamber of Commerce (GDHCC), donde empezó a tejer una red que la apoyaría durante más de tres décadas.
De la crisálida al vuelo
Amanda ama a las edificaciones viejas, a las que rescata y transforma en incubadoras para pequeños negocios.
“Mi pasión son los edificios antiguos; comprarlos y dividirlos en lugares más pequeños para darle la oportunidad al pequeño negocio que está empezando. Porque yo recuerdo ser una de esas empresarias hace más de 30 años. Cuando uno está empezando —enfatiza— no tiene el presupuesto para alquilar un gran local”.
A lo que añade: “Es como la metamorfosis de una mariposa. Antes de ser mariposa, está en un cocoon state. Luego, ya puede volar. Así es como yo veo a los pequeños negocios, que empiezan pequeñitos y necesitan ayuda. Entonces yo decidí hacer esto para los que están empezando”, explica.
Partiendo de esa loable misión, la también presidenta de Reurbanización de Jim Lake Companies ha fundado más de 12 empresas inmobiliarias en Dallas —entre las cuales destaca la primera, 2 Esquinas & Bishop Arts, LLC— fundada en 1992 y devenida un referente estatal.
El sello de no rendirse
Como empresaria latina en un sector dominado por hombres, Amanda ha enfrentado prejuicios e incluso episodios de discriminación. Ella reacciona firme y con una dosis de humor. “A veces, hay personas que no te toman en serio. Y en algunos municipios pequeños, me he sentido discriminada. Pero yo les digo: ‘Háganme enojar, y les voy a comprar todos los edificios de su ciudad’”.
De esa determinación, precisamente, es que nace su sello de no rendirse jamás. “Si se me cierra una puerta, yo me meto por la ventana. Nunca me voy a dar por vencida” —puntualiza— enfática.
De aprendiz a líder
Amanda reconoce que uno de sus mayores logros ha sido volver a la GDHCC, esta vez como presidenta de su mesa directiva. Podría decirse que el círculo se cerró: la joven que empezó sin saber nada regresó décadas después, nada más y nada menos que como líder.
“Yo creo que uno de mis mayores logros ha sido regresar a la Cámara de Comercio después de casi 28 años. Eso me tiene muy contenta. Nunca pensé que sería lo que soy. Le doy gracias a Dios y a mis padres, que vinieron de México para vivir el American dream. Ellos me enseñaron lo más importante: trabajar todos los días, ser honesta y tener integridad”.
A soñar en grande
Hoy, Amanda trabaja en un proyecto monumental: un terreno de 8.3 acres, en el que planea “hacer una construcción nueva enfocada en pequeños negocios”. Recientemente, también compró el edificio más alto de Southern Dallas, de 15 pisos.
A las mujeres que sueñan con emprender, esta empresaria consolidada les aconseja, primero, asociarse con la Cámara de Comercio, y luego, “que no tengan miedo, porque eso es lo que impide crecer, y que busquen un mentor que les aconseje”. O como ella misma lo resume: “Soñar en grande y hacerlo sin arrepentimientos”.